Oldboy

“Oldboy” comienza como la mayoría de los problemas, con una borrachera. Es ahí cuando Dae-su Oh, quien le da más importancia a la próxima botella que a su esposa e hija, es secuestrado y encerrado, sin razón aparente, durante 15 años. Sólo estará acompañado de su ira y frustración, además de un televisor con el que se “educará” y verá el exterior. Hasta que su captor lo dejará libre sólo para demostrarle que nunca dejará la prisión de la culpa. Lamentablemente, Dae-su Oh tendrá 5 días para descubrir el por qué de su castigo y vengarse contra quien le ha arrebatado su vida.
Alguien podría decir “¿Y qué tiene de nuevo esta historia? Esto me suena a “Kill Bill!”, y claro, está el tema de la venganza y la violencia, pero esta cinta no es un comercial de zapatillas Asics mezclado con referencias pop y personajes bidimensionales con nombres cool; esta película coreana (aclamada por Tarantino, quien presidía el jurado de Cannes el 2004, cuando “Oldboy” ganó el Gran Premio del Jurado) no sólo impacta por su violencia realista en la que los golpes se sienten más fuertes que los de “Fight Club”, sino también por su violencia psicológica y sexual, tocando temas tabú que, al parecer, sólo podemos ver en obras audiovisuales orientales como mangas y animés.
Muchos podrían ver en “Oldboy” un guión lleno de situaciones fantásticas e irreales, pero hay que considerar que, primero, es una película, y segundo, está basada en el manga homónimo por Minegishi Nobuaki y Tsuchiya Garon. Ficción pura. Además, somos occidentales, nos creemos gringos y no podemos tolerar que hayan otras culturas más familiarizadas con la capacidad de exteriorizar sus traumas a través del arte. Ok, están las insoportables y sensacionalistas “Irreversible” y el resto de películas del argentino-francés Gaspar Noé, pero “Oldboy” está infinitamente mejor filmada, aunque deja ver la influencia MTV en los rasgados ojos del director Chan-wook Park, incluyendo una historia de suspenso bien construida que nos muestra que la venganza es un espiral de nunca acabar.
Lo impactante son los códigos morales en los que se mueve esta película, mostrándonos que la resolución del conflicto está en el olvido y no en la redención. Y que el origen de todo el caos no está en el “delito” que se comete, sino en el “pecado” de su denuncia. Y al final, la torcida lección de “Oldboy” es que hay que tener mucho cuidado con lo que dices. Porque como dice el dicho, “por la boca muere el pez”. Y aunque en “Oldboy”, veamos a Dae-su Oh comer un pulpo vivo frente al amor de su vida, los orientales sí que son buenos para cocinar el pescado.
Por Felipe Nuñez








26 de May de 2006 a las 1:58 pm
Que buena pelicula esta, OldBoy, una digna cinta de desesperacion, clautrofobia y sobre todo venganza e insertidumbre.
Las vueltas de tuerca de esta pelicula dejan de rodillas a Shyamalan con sus exitos de taquilla como Sexto Sentido o La Aldea (y ahora con Lady of the water , o Lady in the water, no tendo idea).
Al ver la escena de la empresa de secuestro me trajo recuerdos a los pasillos ensangrentados de Hostal, obviamente si alguna inspiracion hay es de Hostal con OldBoy, ya que esta tiene mas tiempo en el aire.
Exelente pelicula, no ai que perderse las otras pelicula de este director, que si mal no lei, es una trilogia , en la que todas coinciden con el topico de la venganza, OldBoy es tan solo una de ella, y alomejor la mas potente.
15 de February de 2007 a las 1:47 am
Cómo una pelicula se sostiene básicamente pór la historia. Dejando de lado todos los elementos técnicos de la filmación, desde su óptica mtv, hasta los vínculos tipo culebrón post moderno y la música hipnotizante, old boy la lleva por la trama, el nivel del conflicto de la venganza, que deja a la kiddo con una deuda al mundo kitsh, la manifestación de los tabús, que al parecer, en corea es parte de lo cotidiano,en fin te da vuelta la cabeza sospechosamente desde la ficción
excelente